Este tratamiento combina la aplicación de ácido glicólico al 20% o 30% con una mascarilla específica que se coloca encima para mantener el pH estable y proteger la piel durante el proceso.

Al retirar la mascarilla, se realiza un tratamiento nutritivo y restaurador que fortalece la barrera cutánea, mejora la hidratación y calma posibles irritaciones.

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